Fotografía de alimentos y platos preciosos ¿Qué he aprendido de esto?

Si me llevas siguiendo un tiempo en Instagram, ya sabrás que la fotografía de comida es uno de mis hobbies en todos sus aspectos: no solo me gusta preparar la escena para hacer la foto, si no que me gusta indagar en diferentes recetas, me gusta cocinarlo, me gusta poner el plato bonito para que el alimento en sí mismo destaque y apetezca hincarle el diente.. ummm me encanta!

Y dirás… pero Sara, si tu profesión principal es fotografiar productos, pues la comida no deja de ser un producto más. Y sí, en parte tienes razón, pero la foto de alimentos es en esa en la que más invento, improviso y me dejo llevar, sin guión. Desde que pienso en la receta, me imagino cómo va a quedar, le creo su mini-escena e investigo mucho! Esta parte me encanta, la de investigar. Miro mil fotógrafos profesionales en el área culinaria. Observo cómo tratan la luz, cómo tratan los atrezzos… y luego me pongo a jugar yo y me lo paso pipa!

¿Qué aprendizajes puedo compartir contigo después de esto?

Sobre todo quiero transmitirte que te quites la presión de la “necesidad de hacer obras de arte”. Esto te lo digo a ti, pero también me lo digo a mí misma. Antes, casi siempre que hacía algo (por primera o por milésima vez) sentía la necesidad de hacerlo todo perfecto, brillante y que a los ojos de los demás fuese asombroso, es decir, buscaba que cada cosa que hiciese fuese una obra de arte.

Con la fotografía de comidas me he permitido experimentar, investigar, probar y fallar y simplemente comerme lo que había cocinado sin esa “foto-obra de arte final” porque no siempre todo sale como para enmarcarlo.

¿Quiere decir que hable de esto en pasado que ya no me pase? Pues no… pero por lo menos soy consciente de ello e intento quitarme la presión del “resultado-obra de arte”, y si no sale una fotaza pues nos lo comemos y aquí no ha pasado ná.

Así que ya sabes (nota para mí misma también), como en esto en todos los aspectos de la vida: Investiga, mira mucho, prueba y si no sale bien, pues nos lo comemos y a la próxima saldrá mejor!

Recuerdo que una profesora de Bellas Artes cuando estaba acabando la carrera nos dio una charla (una de las pocas charlas motivacionales que nos dieron) y una de las cosas que se me quedaron grabadas fue que nos decía que ella los bocetos previos al trabajo que entregábamos no los quería ver, que le daba igual el proceso que habíamos llevado hasta conseguir la obra que le entregábamos. Yo por supuesto en ese momento no lo entendí y me indignaba bastante que solo valorase el resultado final de lo que le entregábamos sin importarle los bocetos previos, las pruebas o lo que nos hubiese costado… Pero aunque sea duro, así es la vida. Tendremos que probar mil veces hasta conseguir esa “obra de arte” y no tenemos que esperar que cada cosa que hagamos sea increíble, impresionante o deje a los demás sin habla. Y qué quieres que te diga… ¡menos mal! ¡qué presión más grande tendríamos!

Así que a partir de hoy, tú y yo vamos a crear cosas, hacer fotos, pinturas, manualidades, proyectos, nuevas empresas… sin la presión del “resultado-obra de arte”. Dejémonos llevar, investiguemos, improvisemos. Y si el resultado no nos gusta, pues nos comemos el bizcocho y palante!

¿Hay algún aprendizaje que te haya enseñado tu proceso de emprendimiento? ¡Compártelo aquí y aprendamos todos!

contacta con la Cámara de Sara. Fotografía creativa para emprendedores y marcas creativas.

Te deseo un muy feliz día, y… ¡a seguir cumpliendo sueños!

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